Desde la antigüedad hasta nuestros días, posiblemente sea el olivar uno de los cultivos que menos transformaciones haya sufrido en cuanto a características naturales de su ciclo vegetativo. Por lo tanto, podemos decir que ha cambiado muy poco el paisaje de la España olivarera en mil años en la mayoría de las zonas de cultivo. Actualmente, las diferentes variedades de olivos cultivados en la geografía española son unas 25, de las cuales 12 se consideran especialmente importantes, y están repartidas por las comunidades de Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana y Extremadura.

Las principales variedades de olivos cultivados en España son las siguientes: picual, hojiblanca, lechín de Sevilla, manzanilla de Sevilla, picudo, lechín de Granada, verdial de Huévar, gordal sevillana, verdial de Vélez-Málaga y aloreña, en Andalucía; empeltre, en Aragón; cornicabra y castellana, en Castilla-La Mancha; manzanilla cacereña, en Castilla y León; arbequina, Farga, morrut y sevillenca, en Cataluña; Farga, morrut, sevillenca, blanqueta, Villalonga, changlot real y alfafara en la Comunidad Valenciana; y morisca, manzanilla cacereña y verdial de Badajoz, en Extremadura.

De entre estas variedades, profundizamos en aquellas que se han utilizado en los diferentes aceites que aparecen en Bioole, así como en las aceitunas rellenas de almendra. Así tenemos las variedades arbequina (en los aceites Beniqueis y Oro del Vinalopo), blanqueta (en los aceites Beniqueis y La Alqueria), gordal sevillana (en los tarros de Aceitunas rellenas de almendra Ecoato) y picual (en los aceites Oro del Vinalopo y UnOlivo).

Variedades de olivos que se utilizan para los aceites de Bioole

Arbequina

Su nombre se relaciona con el de la población de Arbeca, en la comarca leridana de les Garrigues. Se trata de una variedad de olivo de reducidas dimensiones, de vigor reducido y porte llorón, que se adapta a terrenos pobres y es resistente al frío. Su principal área de cultivo es Cataluña, aunque también se encuentra en Aragón y Andalucía. La aceituna arbequina, con un rendimiento graso entre el 20 y el 22%, se utiliza principalmente para la obtención de aceite porque la calidad de este, a pesar de su relativa baja estabilidad, es excelente. Muy apreciado mundialmente por sus notables características organolépticas, y especialmente recomendado para el aderezo en crudo de ensaladas, verduras, o incluso sobre pan tostado.

Blanqueta

Se trata de la variedad olivarera más emblemática del Levante español. Su origen se sitúa en el término de Muro de Alcoy, en Alicante, mientras que su nombre evoca a la singular coloración blanquecina del fruto en su maduración. Esta variedad se desarrolla principalmente en las provincias de Alicante, Valencia y Murcia. El olivo blanqueta tiene un vigor medio, porte erguido y media densidad de copa. El aceite obtenido, muy aromático, con un elevado índice de ácido linoleico, está considerado de notable calidad.

Gordal sevillana

Se trata de una variedad de olivar muy cultivada en la provincia de Andalucía y caracterizada por el gran tamaño de sus frutos. Como consecuencia del bajo contenido en aceite de sus olivas, éstas se destinan en su totalidad a aceitunas de mesa, siendo muy apreciadas por sus singulares características gastronómicas y nutricionales.

Picual

La variedad picual está estrechamente relacionada con la cultura del olivar andaluz, en general, y de Jaén, en particular. Se trata de la variedad olivarera más importante del mundo. Con el olivo picual, una de las variedades más estimadas internacionalmente por sus singulares características. Se obtiene un aceite con un elevado contenido en ácido oleico y un rendimiento graso del orden del 21 al 25%; su aceite es de calidad media, compensada con el alto índice de estabilidad.

En Jaén, dada la variedad de su geografía, en cada uno de sus Consejos Reguladores se producen aceites de oliva virgen extra con diferentes características. En el caso del Consejo Regulador de Sierra Mágina (de donde procede el aceite “UnOlivo”) se obtiene un aceite de color verde amarillento-dorado, un olor afrutado verde, agradable olor a hierba fresca recién cortada, aroma limpio, fragante, y un sabor a fruto fresco, denso, con mucho cuerpo, algo amargo y picante.