El aceite de oliva es uno de los componentes principales de la dieta Mediterránea, considerado a nivel científico, el paradigma de la dietas saludables. El aceite de oliva es una grasa y como tal tiene como objetivo fundamental el aporte de energía. Este alimento nos proporciona ácidos grasos esenciales que no se sintetizan por el organismo y nos aporta vitaminas liposolubles, como es el caso de la vitamina E. Su aporte energético es similar al de otras grasas, aproximadamente 9 Kcal./g. de aceite.

Aceite de oliva, el mejor aliado para tus dietas saludables

Mejora los niveles de colesterol

Numerosos estudios realizados muestran la gran calidad nutricional del aceite de oliva virgen extra. Algunos estudios ponen de manifiesto cómo los aceites con alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados, como el aceite de oliva, incrementan el HDL colesterol (comúnmente llamado “colesterol bueno”) que lo transporta hacia su metabolización y disminuye el LDL colesterol (llamado “colesterol malo”), que tiende a depositarse en las arterias (Pérez Jiménez et al., 1998). Además, el aceite de oliva debido a su alto contenido en compuestos antioxidantes, disminuye e incluso inhibe la oxidación del LDL colesterol.

Es pues el aceite de oliva virgen extra un alimento integrante de la dieta Mediterránea esencial en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Ayuda contra la diabetes

Por otra parte, diversos estudios han demostrado también la virtudes que ofrece el aceite de oliva sobre la diabetes. En el trabajo “El aceite de oliva: nuestro patrimonio alimentario” del año 2001 se pone de manifiesto que el aceite de oliva reduce los niveles de glucosa y asimismo disminuye los requerimientos de insulina. De esta forma se puede considerar que el aceite de oliva es un excelente alimento por su acción metabólica y que puede ayudar a quien padece esta enfermedad.

Mejor digestión

También en el aspecto digestivo el aceite de oliva tiene efectos beneficiosos. Trabajos realizados por los Drs. Mataix y Martínez de Victoria (1988), manifiestan que este aceite produce una mejor digestión lipídica dando lugar a una óptima digestión y absorción de la grasa de la dieta.

Prevención del cáncer

En la actualidad son numerosos los estudios que se están realizando en relación con el aceite de oliva y el cáncer. Parece establecido que en el desarrollo de esta enfermedad tiene una marcada influencia los hábitos alimentarios. El consumo de aceite de oliva parece asociarse a una menor incidencia del cáncer de colon y de mama. En el documento que reúne las conclusiones del “Congreso internacional de aceite de oliva y salud” en 2008 se expone textualmente; “En países con población que mantienen la Dieta Mediterránea tradicional, donde el aceite de oliva es la principal fuente de grasa, como ocurre en España, Italia y Grecia, los datos epidemiológicos indican que la incidencia de cáncer es menor que en los países del norte de Europa”.

También hay evidencias sobre el aceite de oliva y su efecto sobre la función cognitiva. En el documento anteriormente citado se expresa que “varios estudios observacionales, sugieren que la Dieta Mediterránea, protege del desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y deterioro cognitivo con el envejecimiento».